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Elian Villegas Valverde

La ‘Sele' y el gobierno de Chaves tuvieron todo a favor... y los dos desperdiciaron la oportunidad

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Expresidente Rodrigo Chaves Chaves y jugadores de la Selección Nacional en noviembre 2025, en el último partido del Grupo C por la eliminatoria de Concacaf rumbo al Mundial 2026. Costa Rica tenía todo a favor para clasificar al Mundial 2026. Nunca en nuestra historia el camino había sido tan fácil. Recordemos algunas condiciones: los rivales más difíciles, México, Estados Unidos y Canadá, no jugaban la eliminatoria por ser anfitriones; además, Concacaf tenía tres cupos adicionales más dos repechajes. Como si lo anterior fuera poco, el formato era mucho más sencillo; con solo ganar el grupo bastaba, y nos tocó un grupo accesible (así lo pensábamos antes de empezar): Haití, Honduras y Nicaragua, y por suerte nos correspondía cerrar de locales contra Honduras. Al final no clasificamos. Problemas de calidad y actitud, mala dirección técnica... seguramente, de todo un poco. A pesar de las enormes facilidades, la verdad es que nos fue mal. La sensación que nos queda es que: ¡perdimos 4 años de proceso! Al igual que la Selección en su eliminatoria, el gobierno de don Rodrigo Chaves tuvo todo a su favor para salir adelante en el aspecto fiscal. Veamos. No tuvo una pandemia, el peor golpe sanitario y económico en un siglo, que sí enfrentó su antecesor. No peleó la reforma fiscal en la calle: la heredó ya aprobada y generando resultados, sin un solo día de huelga, cuando a la administración Alvarado Quesada le costó casi tres meses de paro en 2018 y seis semanas más en 2020. Tampoco tuvo que negociar desde cero con el FMI: recibió un programa ya aprobado, con dos revisiones superadas, y una perspectiva económica y fiscal que el propio Fondo calificaba de positiva: sus proyecciones de marzo de 2022 preveían que el superávit primario siguiera creciendo año con año y que la deuda continuara bajando de forma sostenida. Le aprobaron el triple en eurobonos (US$5.000 millones, contra US$1.500 millones a la administración Alvarado Quesada) y contó con un mecanismo para colocación de deuda en euros sin pasar por el trámite legislativo, que le permitió incorporar 3.000 millones de euros a su financiamiento. Heredó un riesgo país ya reducido a la mitad. Además, tuvo a su favor una apreciación del colón superior al 30% frente al dólar, que por sí sola hace lucir más pequeña cualquier deuda medida como proporción del PIB. Ese fue el grupo en el que le tocó jugar: Haití, Honduras y Nicaragua en versión fiscal. No es que uno ande buscando con quién comparar al gobierno de don Rodrigo Chaves. Fue doña Laura Fernández quien abrió la cancha, cuando el 17 de noviembre de 2025, todavía como candidata, declaró en una entrevista con Rodolfo González para Teletica ('En profundidad') que Costa Rica tenía 'un incendio… un país prácticamente quebrado por las malas administraciones del Partido Liberación Nacional y del PAC', y que la administración Chaves Robles 'tuvo que concentrarse en sacar a Costa Rica del atolladero económico en el que lo dejaron'. Ante ese planteamiento, no hay problema. Comparemos. Para comparar administraciones sin mezclar gestiones dentro del mismo año calendario, usamos el corte a junio. No usamos mayo porque, tras el hackeo a Hacienda en 2022, la información completa de la administración Alvarado Quesada solo está disponible a partir de junio. Por eso, la comparación se hace contra junio de 2026, que refleja la gestión de la administración Chaves Robles. Dos de los tres marcadores del partido más importante –el que mide la salud de las finanzas públicas– quedaron peor de lo que estaban cuando Chaves asumió. El superávit primario se redujo y el déficit financiero volvió a subir. Bueno, y para el único marcador que sí mejoró –en este caso, la deuda como proporción del PIB– es necesario ir al VAR. Aquí va la repetición de la jugada en cámara lenta: en enero de 2022, al cierre de las revisiones, Costa Rica y el FMI fijaron un tipo de cambio de referencia (¢642,73 por dólar) para vigilar el cumplimiento de las metas de deuda del programa. Es el metro con el que el árbitro internacional trazó la cancha, y con ese mismo metro se midió la deuda de junio de 2022: 65,8% del PIB. Si medimos la deuda de junio de 2026 con ese metro, no con el dólar barato de hoy, el resultado ya no es 61,1% del PIB; sería el 69,5% del PIB. También peor que el punto de partida de la administración Chaves. Ese indicador merece la misma pregunta que uno le hace a un equipo que gana con un gol que el árbitro debió anular: ¿fue mérito o fue un regalo? El 'regalo' está identificado: el colón se apreció más de un 30% frente al dólar, por factores ajenos a la gestión fiscal, por ejemplo, inversión, turismo y política cambiaria. Si aún quedara duda de que el marcador se dio vuelta, basta oír al propio equipo técnico. En mayo de 2025, Chaves decía en la Asamblea que la economía era 'ejemplo en toda Latinoamérica', que 'el dinero nos está alcanzando' y que la Hacienda Pública ya estaba 'arreglada'. Catorce meses después –con Fernández ya presidenta y Chaves de regreso en Hacienda–, el discurso cambió por completo. El 22 de julio de 2026, al presentar una nueva agenda fiscal con recortes presupuestarios, revisión de exoneraciones y posible aumento del IVA a la canasta básica, el gobierno advirtió de que, sin medidas, la deuda podría llegar a 68,8% del PIB en 2031: 'un escenario catastrófico'. Pero todavía hay más: el propio plan de gobierno con el que doña Laura Fernández llegó al poder presume como logro de la administración Chaves Robles haber bajado la deuda al 57,4% del PIB al cierre del primer semestre de 2025. Un año después, esa misma deuda vuelve a subir al 61%. Dicho de otro modo: el propio plan de gobierno de la administración presente fijó la vara al elogiar a la administración anterior, y contra esa vara, la deuda subió, no bajó. Nadie tiene que creerle al exministro de Hacienda que escribe esto. Basta con creerle al gobierno, comparando lo que decía hace un año con lo que dice hoy. Tampoco se puede reconocer un mérito que las cifras no sostienen, cuando el camino fue, con enorme diferencia, el más fácil de cualquier administración fiscal costarricense en la memoria reciente: sin pandemia, sin huelgas, sin reforma pendiente, con financiamiento externo generoso y el tipo de cambio a su favor. La Selección tuvo el grupo más accesible de su historia y no clasificó. El gobierno tuvo el escenario fiscal más despejado de las últimas dos décadas y sus indicadores clave (hasta el que mejoró en el papel) terminaron peor de como los recibió. La verdad es que, al llegar aquí, nos queda la sensación de que, en materia fiscal, al igual que con la Sele: ¡perdimos 4 años de proceso! elian.villegas@gmail.com Elián Villegas Valverde es exministro de Hacienda y abogado con 30 años de experiencia en mercados financieros.
La ‘Sele' y el gobierno de Chaves tuvieron todo a favor... y los dos desperdiciaron la oportunidad
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