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Federico Arreola

Abelina, me gustabas más antes de conocerte

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'Acapulco en automóvil… Me gustabas más antes de conocerte. Todo lo que crees que hicimos mal… ya pasó.' Little Jesus, Disco de oro '¿Debe engañarse al pueblo? Desde luego que no. Mas, si le echas mentiras, mientras más gordas fueren, resultarán mejor.' Versos atribuidos a Goethe Hay políticos que niegan los hechos. Abelina López ha encontrado algo más refinado: mandarlos al pasado. Suponer —'dar por hecho' es mejor término— que, sin más, uno debe dar vuelta a la página. Todo lo que creemos que hizo mal… ya pasó. Los recursos, las obras, los comprobantes y hasta la transparencia parecen haberse marchado de Acapulco en automóvil... La presidenta municipal con licencia —electa y reelecta— quiere ahora la candidatura de Morena al gobierno de Guerrero. Su principal carta de presentación son dos administraciones en Acapulco y una frase digna de inscripción en mármol burocrático: 'Una observación no es un desfalco'. Una auditoría no dicta sentencia, es cierto. Políticamente, sin embargo, su defensa huele a dinero público que nadie logra encontrar. La Auditoría Superior de la Federación investiga irregularidades por 282 millones 168 mil pesos en los ejercicios de 2021, 2022 y 2024. Solo en este último año —el de su reelección— fueron observados 206.2 millones: 186.2 millones en gastos no comprobados y otros 20 millones en pagos improcedentes o excesivos. También aparecen recursos destinados a rubros no permitidos, obras no realizadas, inconclusas o que no operan. No es una sentencia judicial, ciertamente; tampoco una pequeña diferencia de caja. La pirueta verbal de Abelina es formidable: no niega del todo; rebaja, difumina y manda el dinero al pretérito. Según ella, las observaciones 'no significan que el hecho se haya consumado'. ¿Qué falta entonces para la consumación: cortar el listón de la obra inexistente? ¿O que los millones observados alcancen la mayoría de edad? El recurso es muy de la 4T: convertir una salvedad jurídica en certificado de inocencia política. 'No se ha probado' se transforma en 'no ocurrió'; 'está bajo investigación', en 'ya fue aclarado'; y 'debo comprobar 282 millones', en 'me atacan'. No prejuzga jurídicamente, pero deja flotando el olor político mientras emborrona los datos duros. Lo que es más: a propósito evita mencionar que adicionalmente esta ese otro expediente de 898.6 millones del FAISMUN 2023 cuya fiscalización emprendió la Auditoría Superior del Estado de Guerrero. La Suprema Corte dejó sin efecto aquella revisión porque la autoridad estatal carecía de competencia para auditar recursos federales. Mas NO declaró que cada peso estuviera comprobado ni cerró la puerta a una investigación federal (que esto último jamás vaya a suceder es otra historia). Abelina asegura que con ese dinero se construyeron 511 obras. Estupendo: entonces bastaría con exhibir los expedientes, contratos, pagos, avances y fotografías georreferenciadas de las mismas. Quinientas once obras no deberían caber debajo de una alfombra, ¿verdad? No es la primera revelación semántica de Abelina. Después de que Otis pulverizó Acapulco, la alcaldesa tardó en aparecer. Cuando se le reprochó su ausencia, respondió que no salir en las fotografías no significaba que no estuviera trabajando. El problema, claro, nunca fue la falta de imágenes, sino la falta de autoridad visible mientras el puerto se hundía en el caos. Ante los saqueos acuñó otra joya: no eran robos, sino 'cohesión social'. Ahora tampoco hay desfalco, solo observaciones. A este paso, en Acapulco no hay abandono: hay austeridad paisajística. Mientras tanto, Abelina quiere gobernar Guerrero… Eso no vuelve mejor a la opción impulsada por el grupo de Evelyn Salgado: la disputa parece reducirse a premiar el desastre de Acapulco o prolongar el desastre del estado. El fuego amigo contra Abelina puede ser real —en Morena las facciones se auditan cuando ya no pueden eliminarse mediante encuestas—, pero que sus adversarios tengan intereses no comprueba los millones desaparecidos ni termina las obras hasta hoy inconclusas. En Morena, la ineficacia y la opacidad rara vez cierran carreras: las impulsan. Gobernar mal un municipio puede convertirse en experiencia para gobernar peor un estado; no rendir cuentas deja de ser obstáculo y se vuelve prueba de pertenencia. La escalera del poder morenista está sucia porque nadie la barre: todos están demasiado ocupados subiéndola. Eso lo sabe de sobra YSQ. Giro de la Perinola ¿La mejor época de Acapulco ya pasó? Quizá. Lo único seguro es que Abelina ya no es la de antes. 'Me gustaba más' (así entre comillas) antes de conocer sus cuentas. Pobre Acapulco. Y, si Morena la premia con la gubernatura, ¡pobre Guerrero! Y es que las observaciones podrán no ser desfalcos, pero los malos gobiernos ¡vaya que sí son condenas!
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