El Real Zaragoza sí es el transatlántico de Primera RFEF. Y no hacía falta que fichara a base de talonario para ello. El propio escudo y los salarios que puede asumir el club fueron suficientes para convencer a futbolistas que no habrían bajado a Primera RFEF en otro caso. En apenas dos jornadas, el conjunto aragonés ya ha demostrado su superioridad en varios aspectos.
Ante el Nástic fue sobradamente mejor. Los once jugadores que saltaron al Nou Estadi de Tarragona vapulearon a los del Nástic, aunque la mala puntería y la escasa fortuna impidieron que el Real Zaragoza lograra la victoria. Frente al Antequera, el guion fue distinto. Al Ibercaja Estadio llegó un equipo con altas aspiraciones y que en la primera mitad fue mejor que el Real Zaragoza.
Pero ahí, Ibai Gómez guardaba un as bajo la manga. Consciente de que tiene la mejor plantilla de la categoría, introdujo cambios. La triple sustitución con Pereira, Sangalli y Jaume Jardí sentenció al Antequera. "Asumo la responsabilidad de la primera parte porque creía que íbamos a encontrar más fácil el juego interior", reconocía un Ibai Gómez que añadía que "hoy en día, con cinco cambios, necesitamos de todos. Estoy muy orgulloso de todos en el día a día. Cuando entran, aportan. Eso es lo que necesitamos".
El Real Zaragoza reaccionó de inmediato tras el descanso. Raúl Pereira y Marco Sangalli, dos balas llegadas desde LaLiga Hypermotion, perforaron una y otra vez el entramado defensivo del Antequera mientras Jaume Jardí, una de las joyas de la pasada temporada en Primera RFEF, se metía por dentro y daba calidad a cada ataque.
La entrada de Ureña le siguió dando mordiente y agresividad al Real Zaragoza, que encontró su primera gran oportunidad en una jugada individual de Sangalli, que forzó un penalti que lanzaría Ander Herrera, fichaje de renombre y enjundia pese a la edad. Con total seguridad, el mejor futbolista que ha jugado nunca en Primera RFEF.
Para rematarlo, Ibai decidió juntar en la punta del ataque a Joaquín González y Edu Espiau, que pese a las críticas llega a la capital aragonesa tras haber jugado toda su vida en Segunda División. Dos nueves por los que se han pegado (casi) todos los rivales de la categoría.
El gol tiene fácil explicación: Jardí la puso, Diego la devolvió y Espiau la empujó. Tres futbolistas que esta misma temporada podrían haber jugado en una división superior pero que eligieron recalar en un Real Zaragoza que sabe perfectamente que tiene la mejor plantilla de Primera Federación.
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