Hay países, como Finlandia, que tienen una estrategia estupenda para combatir la desinformación: enseñan alfabetización mediática, también llamada educación en medios, en todas las escuelas, para que la gente aprenda a dudar de las noticias falsas desde la niñez. Según me explicaron expertos finlandeses, la educación en medios arranca desde el jardín de infantes. Además de ser un país que suele salir en los primeros puestos de las pruebas internacionales PISA de rendimiento académico de estudiantes de 15 años, Finlandia tiene clases de educación en medios desde la década de 1950. Al vivir en constante tensión con su vecina Rusia, ha sido víctima constante de campañas de desinformación de Moscú, y decidió blindarse.
Según me dijo Kari Kivinen, director de programas educativos de Faktabaari –un grupo no gubernamental de lucha contra la desinformación en Helsinki–, la educación en medios no es una asignatura separada en la escuela primaria, sino que se enseña 'transversalmente' en todas las materias. El Ministerio de Educación exige a los docentes hacer ejercicios prácticos sobre desinformación, pero le da bastante libertad a cada escuela para decidir cómo armar las clases. Faktabaari y otros grupos parecidos les entregan videos y guías sobre cómo enseñarles a los niños a cuestionar lo que ven en YouTube, TikTok o Instagram desde los 5 años.
¿Cómo lo hacen? Para empezar, los maestros les muestran a los preescolares fotos y videos disparatados, y les piden adivinar si son reales. '¿Este ratón piloteando un avión es real o trucado? ¿Y esta jirafa jugando al fútbol?', les preguntan. En la secundaria, los estudiantes siguen haciendo ejercicios de este tipo en varias asignaturas, pero también tienen clases separadas de educación en medios. Los profesores les dan noticias verdaderas y falsas mezcladas, y los alumnos deben hacer sus propias búsquedas en Internet para ver qué es verdad y qué no. Además, los profesores les hacen escribir noticias falsas o editar videos para que parezcan auténticos. De esa manera, los jóvenes pueden ver en carne propia qué fácil es manipular la información para engañar a la gente.
Cuando le pregunté a Kivinen cómo logran que los alumnos puedan detectar un video verdadero de uno falso hecho con inteligencia artificial, cuando muchas veces ni los expertos pueden distinguirlo, respondió: 'En caso de duda, les sugerimos usar la 'lectura lateral', o sea, buscar en medios confiables si la información es correcta'. Si una noticia no apareció en ningún periódico o canal de televisión respetable, lo más seguro es que sea falsa. Además, los estudiantes aprenden a verificar publicidades, porque 'muchas veces la desinformación que reciben los jóvenes son cosas que los adultos no vemos, como anuncios de píldoras milagrosas para hacer crecer los músculos', me dijo Kivinen.
Me quedé pensando en la falta que haría que nuestras escuelas tuvieran talleres obligatorios de educación mediática, como en Finlandia, o que los padres hicieran sistemáticamente estos mismos ejercicios con sus hijos en la mesa familiar. Las teorías conspirativas basadas en noticias falsas están socavando nuestras democracias.
La educación en medios parece algo obvio, pero poquísimas escuelas hacen este tipo de ejercicios sistemáticamente con los niños desde la infancia. Es hora de empezar a hacerlo cuanto antes.
–Glosado y editado–
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