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Rodrigo Cota

Orgullo de Feira Franca

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Superada con matrícula una nueva edición de la Feira Franca. Tampoco esperábamos menos, todo hay que decirlo. Para usted, para mí, y para los millares de concelebrantes es un par de días de festejo, de reunión, de comilonas y de diversión repleta de espectáculos y entretenimientos. Pero hoy merecen una emocionada felicitación todas las personas que trabajan muchas horas durante muchos días, algunas de ellas a lo largo de meses para que todo funcione unas pocas horas. Lo que vivimos el viernes y el sábado no sale de la nada, aunque a veces lo parezca. Uno sale de casa un sábado de mañana y ve la ciudad totalmente transformada en otra. Las plazas y las calles repletas de puestos de comida o de artesanía; las miles y miles de personas que van llegando vestidas a la moda medieval; la decoración, el ambiente. Todo ello está perfectamente organizado siguiendo unas normas estrictas para que todo funcione a la perfección, como ha sido un año más. Así que hay que felicitar a todo el Goberno municipal, empezando por nuestro concelleiro de Cultura, Festas e Eventos y los técnicos, liderados por Demetrio Gómez Xunqueira, quien algún día presidirá Galiza, cosa que servidor anunció hace mil años. Y mención especial merece José Luis Sarandeses, que como encargado del servicio de Cultura e Festas se encarga de los asuntos técnicos. Un funcionario ejemplar al que mencionamos mucho menos de lo que merece. Y mucha gente más: empresarios que se encargan de los espectáculos, hosteleros que decoran sus locales y se ocupan de servir cientos de comidas y cenas; asociaciones que ofrecen productos de alimentación o artesanía y se curran sus puestos como si en lugar de hacerlo para montar y desmontarlos en un día lo hicieran para toda la vida. Y el impacto económico, que es una barbaridad. La manera más fácil aunque también triste de medirlo la tuvimos durante la pandemia. Cuando la fiesta medieval tuvo que ser cancelada debido a la pandemia, los sectores de la hostelería, el textil, las peluquerías y la alimentación cifraron las pérdidas en 8 mimillones de euros solamente como consecuencia de no celebrar este evento que mueve unas 150.000 visitantes, este año parece que bastantes más. No hubo comidas, no hubo comercio, no hubo alquiler ni confección de trajes y eso privó a nuestros pequeños empresarios de unos ingresos vitales en una época que fue de por sí demoledora. El Concello invierte cosa de 3 euros por cada persona que sale a la calle, sean pontevedreses o forasteros y el retorno roza los 60 euros, que es la media de gasto por cabeza. Esos 8 millones no incluían en pandemia a asociaciones que montan un puesto de artesanía ni a otros sectores como el de los taxistas de Pontevedra o peluquerías y comerciantes de otros concellos, que si tuviéramos esos conceptos las pérdidas se dispararían. Un cálculo conservador nos llevaría a elevar la suma de los ingresos a 9 millones, lo que significa un retorno formidable con respecto a lo que gastamos. Y así, querida señora amiga mía, es como se invierte nuestro dinero. En la avenida de Vigo, donde vive su seguro servidor, que está muy cerca del centro pero no en el meollo de la Feira Franca, las terrazas y los interiores de bares y cafeterías estaban a rebosar, como en Virxe do Camiño, una calle que explota de vida desde que fue reformada y este sábado pasado ya ni le cuento. Hoy lunes, haga usted la prueba. Pasee por nuestras calles y verá como nuestros comerciantes son más felices que el pasado viernes. Trabajaron muy duro, eso sí, pero ha valido la pena. Y detrás, como le decía, hay una organización política, técnica y empresarial que está milimetrada, por eso nada salió mal. Y lo más importante, una implicación ciudadana que es ejemplar, porque cada uno a su manera hace suya esta festividad. Y de paso una promoción de nuestra ciudad que no se paga con dinero, sino con experiencia de muchos años y con la fama que nos hemos ganado de ser una ciudad exitosa. Ese retorno, el de la visibilidad mediática vale un potosí, que no se suma a esos 9 millones que quedan en las cajas de nuestros empresarios aunque también sería cosa de sumarlo porque también supone un gran retorno a medio y largo plazo. Así que sí, sus felicitaciones y las mías a los responsables políticos y técnicos, a nuestros comerciantes y hosteleros, a las empresas que tanto han trabajado y a toda nuestra veciñanza. Y nuestro profundo agradecimiento a todos los que no siendo pontevedreses se han acercado a disfrutar de esta excelsa fiesta que les ofrecemos para vivir un día diferente en el que celebramos un pasado casi tan glorioso como este presente y un futuro que ya palpamos.
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