Hace poco, Occidente dominaba el planeta sin contestación; desde la Ilustración, que conllevó la razón como elemento sobre el que basculaba el eje planetario. La evolución se aceleró con la impronta de la ciencia hasta llegar a la actualidad. Ahora hay tres ejes que son divergentes y ello lleva a un movimiento socialmente tectónico que Occidente no ha sabido ver. Los humanos, que en lo sustancial hemos evolucionado poco, acudimos a lo bélico para resolver las desavenencias. Hemos entrado en una escalada violenta propia de los fines de ciclo. Mientras Occidente se apaga, se evidencian los ejes a los que aludía. Uno es el ideológico. El segundo es el religioso. Y el tercero, cuantitativamente cada vez mayor, los supervivientes. No hablan el mismo lenguaje, lo que implica que las dinámicas se tensen haciendo proclive la confrontación. Las ideologías son perturbadoras y faltas del pensamiento crítico. Una ideología presenta como axiomático un constructo que solo es histórico, político o social.
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