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La Jornada: Desde otras ciudades

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E n la ciudad donde hay canales en lugar de calles la razón se remonta al siglo V: sus habitantes buscaban refugio seguro contra los invasores. La laguna de Venecia era poco profunda y los canales estaban lodosos, lo que contribuyó a que de manera natural pudieran defenderse, pues las grandes embarcaciones no penetraban y los caballos tampoco podían caminar, pues terminaban por atascarse. Para construir las viviendas se valieron de troncos como pilotes y que clavaron verticalmente muy hondo en el fango hasta llegar a una capa de suelo firme. Al quedar sumergidos, sin contacto con el aire, la madera no se pudre; de hecho, por la acumulación de minerales se endureció como piedra al paso de los siglos. Luego colocaron una doble capa de tablones para formar sólidas plataformas en los que levantaron los cimientos de piedra y los edificios de ladrillo de la ciudad, ahora visitada por millones de turistas al año. El centro histórico de Venecia está construido sobre un archipiélago de 118 islas pequeñas conectadas entre sí por más de 400 puentes. Están separadas por canales que funcionan de calles. Se documentan 160. Si se toma en cuenta toda la laguna, hay más islas habitadas e importantes como Murano y Burano. Mas allá de las famosas góndolas turísticas, la ciudad requiere de transporte público: su nombre es vaporetto. Desde hace más de un siglo es el medio cotidiano para el transporte de sus habitantes y una de las mejores maneras de contemplar la ciudad. Aunque conserva el nombre que recuerda a los antiguos barcos de vapor, el contemporáneo ya no funciona así. Es una embarcación motorizada diseñada para navegar por los canales. Con el tiempo se hizo parte del paisaje veneciano: una embarcación relativamente baja, con zonas para pasajeros sentados y de pie, grandes áreas abiertas y plataformas que permiten subir y bajar rápidamente en los pontili, los muelles flotantes. El nacimiento de ese transporte fue en 1881, cuando entró en servicio el primer vaporetto destinado a recorrer el gran canal. La modernidad, sin embargo, no fue recibida con entusiasmo por todos.
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