Convencido de que nada enriquece la conversación pública como el gremio actoral, en todo el mundo y particularmente en México, que ha inundado de inteligencia, el Doctor Patán celebró las palabras a pie de banqueta de ese prodigio del análisis que es el camarada Damián, invitado de lujo al Segundo Informe de Gobierno de la Presidenta Con la Que Llegaron Todas.
Asentado lo anterior, y conforme a los principios democráticos de nuestro movimiento, que alienta el debate respetuoso, no las comparto en su totalidad. Dijo el compañero que México necesitaba este cambio, o sea el de la 4T, y que bueno, lo de la cultura 'digamos que es tarea pendiente', pero que había otras prioridades (supongo que tipo arreglar el sistema de salud o erradicar la corrupción). Bueno: estoy completamente de acuerdo con lo primero, obvio, pero no con lo segundo.
La 4T sí ha apostado por la cultura, pero no en el sentido machuchón. Neoliberal. Porque neoliberales son las exposiciones de Miguel Ángel en Bellas Artes, las obras completas de Octavio Paz en el Fondo de Cultura Económica, los solistas invitados a tocar música extranjerizante con la Sinfónica Nacional, las ferias del libro, o subvencionar las grandes puestas en escena del teatro de la Colonia, que está, sobra decirlo, infestado de elementos hispanos.
Nosotros hemos ido por otro lado. Huipiles, por ejemplo. Muchos huipiles. Pirámides grandotas en el Zócalo. Eso también. Iluminadas, por supuesto. Desde luego, publicar en el FCE al camarada Petro, ese modelo de articulación verbal y cordura progresista, o a autores nacionales de 57 años de edad que no sabíamos que eran parte del Boom Latinoamericano (todos los días se aprende algo).
O Chamuco TV, que vaya que hizo época. O el concierto de homenaje a La Luz Del Mundo en Bellas Artes, muestra de nuestro compromiso con la religiosidad popular. O la exposición en Los Pinos del compañero caricaturista Helguera, tan agudo. O rebautizarlo todo que como Calzada Ilhuicamina, que como Avenida del Tzompantli, que como Salón Tlacaélel, que como Aeropuerto Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl o que como Auditorio Xochipilli, cito de memoria. Ah, o ese regalo para los oídos que es 'Canta, canta'.
Tal vez, de veras no lo sé, lo que extraña el camarada es que el Estado ayude a financiar el cine como se hacía en los oscuros tiempos del capitalismo, pero ni hablar: no alcanza para todo. De todas maneras, estoy seguro de que, si plantea un proyecto que sea una reivindicación de Fidel Castro, o tal vez algo debidamente prehispánico, idealmente presentado con camisa de manta y morral, un poco como el look de la compañera Ministra del Pueblo (por cierto, qué bonita la foto que se hicieron en Palacio Nacional), algún dinerito puede aparecer por ahí. La 4T es una madre generosa. Es cosa de saberle hablar.
POR JULIO PATÁN
COLABORADOR
@JULIOPATAN09
MAAZ
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