Sin duda, la invasión de Ceuta por Marruecos es un hecho de una trascendencia histórica que figurará en los libros de…, Dios sabe cómo llamarán mañana los nuevos pedagogos a la historia. Para que después se diga que los días que vivimos no son fértiles en acontecimientos diversos que nos deparan grandes enseñanzas. Desde luego, el menú degustación que nos sirve el chef nacional no tiene pocos pases, pero el postre de quien tiene que defender nuestras fronteras es la exculpación del país desde el que nos invaden, así que ok, Houston, we've had a problem here.
Pero también hay otros españoles, o eso dicen que son, que deberían defender el castillo y están de acuerdo con el enemigo difundiendo sus cortinas de humo para protegerle con bulos, como que Argelia es la que está detrás del asalto de nuestras fronteras. Debe tratarse del argumentario de los servicios de Inteligencia marroquí, la DGED de Mansouri y la DGST de Hammouchi, que hicieron llegar a sus activos (assets) y otros mamporreros al advertir la extraordinaria solidaridad del pueblo español con Ceuta. El miércoles, el Parque seguía siendo verde, pero se cubrió de rojo y gualda, y así le salió el tiro por la culata al alauí en cuanto a la opinión pública de esta orilla, y pese a utilizar a sus nacionales como señuelo de derechos humanos -lo que aquí apasiona-, tras haberse roto como primera línea de defensa la sentencia del Supremo español de julio, y la pretendida sorpresa que les causó que más de 80.000 personas aparecieran ¡de sopetón! en la frontera del Tarajal -como por arte de la magia de Juan Tamariz, que también nos ha dejado por una sesión de ilusionismo en el cielo-. Todo esto en un país, Al-Maghrib al-Aqsa, en el que no se mueve una hormiga sin que lo sepa Palacio, que celebraba, por cierto, la Fiesta del Trono a pocos kilómetros, en M'diq-Fnideq el 30 de julio. Ya escribía Cela en 'Cachondeos, escarceos y otros meneos' (1993) que cada uno… , como puede.
Que el Rey español no tiene permitido por el Gobierno viajar a Ceuta lo sabe todo quisqui, y el que no le deja dice que sí, que irá «cuando se den las condiciones», léase, cuando me dé la gana y lo pacte con el otro Rey, que de eso va el juego. Ya le prohibió a F6, y de modo expreso, una visita a Barcelona en 2020, ¿recuerdan?
Pero conviene también dar cuenta de que el propio Gobierno ha reconocido que ha expulsado a más de 200 delincuentes de Ceuta, ¿cómo no se va a relacionar el tsunami con delincuentes y agresiones sexuales (23 hasta el viernes, 11 AM)?
Pero si uno quiere más detalles de la graduación de las gafas de Marruecos, solo tiene que leer Atalayar, uno de los lobbies del otro Reino en este Reino que sí es mi mundo. Y es que les ha fastidiado también la ley que otorgará la nacionalidad española a los saharauis y que tramita el Congreso con el respaldo del PSOE. Dice Mustafa el Khalfi, islamista moderado que fue portavoz del Gobierno del otro Rey, que «puede crearse en España un nuevo foco de apoyo al separatismo». Ya.
Un asunto del que nunca leo nada porque nada se escribe es que España necesita más policías y guardias civiles. Cuando el golpe secesionista en Cataluña en 2017 se desguarneció el resto de España de uniformados -Operación Copérnico- para llevar allí unos 6.000 refuerzos, ahora en Ceuta pasa lo mismo, se desnuda un santo para vestir otro; hay que contar con más fuerzas porque hay quienes hacen fuerza, y para eso están los Presupuestos Generales del Estado, pero España es un país sin presupuestos, y sin muchas otras cosas, ya se sabe.
Y la UE, mecida por las olas, no ha vuelto todavía de vacaciones. Pero cómo iba a ser de otra forma, si Islandia le ha dicho no. ¡Ay, Úrsula, mi amor! Bueno, nos vamos a La Cepa a tomar Abadia y chicharrones y a hablar de cómo cuando baja la marea el fango del Guadalmedina, a las orillas del extinto CAC, revela las profundidades de la ciudad del Paraíso. Fray Luis de León dixit:
Huid, contentos, de mi triste pecho.
¿Qué engaño os vuelve a do jamás pudiste
tener reposo ni hacer provecho?
Tened en la memoria cuando fuiste
con público pregón ¡ay! desterrados
de toda mi comarca y reinos tristes.
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