A partir de la aprobación por unanimidad en los parlamentos navarro y vasco en 2018 del Modelo Inclusivo Participativo de Empresa - MIPE, la Fundación Arizmendiarrieta, con la colaboración de Euskalit, diseñó orientaciones, buenas prácticas y posibles indicadores de seguimiento que sirvan como guía orientativa para la implantación de este modelo en las empresas de nuestro ámbito.
El objetivo es mejorar la competitividad de empresas y organizaciones mediante la aplicación de valores y sistemas de gestión que favorecen la implicación de las personas y de este modo su mayor aportación. Aumentando así la innovación y el éxito empresarial, a la vez que la satisfacción de las personas trabajadoras y el valor social generado.
El modelo parte de buenas prácticas de gestión aplicadas en las cooperativas de Mondragón y en otras empresas humanistas que comparten la convicción de que, al aplicar prácticas de gestión orientadas a la participación de las personas, se consigue una mayor identificación de las personas con el proyecto empresarial y un mejor aprovechamiento de sus capacidades y potencialidades al servicio del proyecto colectivo. Como consecuencia, una mayor competitividad y mayor éxito a largo plazo.
Teniendo en cuenta además la corresponsabilidad de la actividad empresarial con el desarrollo de la comunidad, en línea con la máxima de Arizmendiarrieta, el promotor de las cooperativas de Mondragón, reformulada como 'Humanizar la empresa para humanizar la sociedad'.
Con el mismo objetivo, empezamos a proponer un Modelo Inclusivo Participativo - MIPE para los servicios públicos. La excelencia y la eficiencia en la provisión de su servicio, así como la transparencia en su actuación y en sus resultados, son aspectos críticos para estas entidades, un componente fundamental de su propósito.
Es un modelo alineado con otras iniciativas para aumentar también la participación ciudadana y reforzar la democratización de la sociedad.
Este modelo puede aportar referencias de avance hacia organismos públicos internamente más eficaces y más eficientes en el desempeño de sus objetivos, y externamente más transparentes y más responsables, no solo de sus tareas sino también de los resultados de su actividad. Además, los procesos de rendición de cuentas a la ciudadanía y de medición de la satisfacción de la sociedad con los servicios públicos deben permitir avanzar en una mayor adhesión de la sociedad en su conjunto. Sin olvidar que un reconocimiento social mayor del valor añadido aportado por cada organismo aporta una mayor satisfacción de las personas trabajadoras por ese reconocimiento.
Se busca avanzar hacia modelos de gestión más participativos, en los que la aportación de las personas sea mayor. Más cercanos a ciudadanos y ciudadanas, en los que la implicación del servicio público con la comunidad esté mejor asegurada, más presente en el día a día de su actividad. Que avancen en ser servicios más eficaces y competitivos, en lo económico y en el cumplimiento de los objetivos de su misión. A la vez que consolidar enfoques dirigidos hacia la sostenibilidad ambiental, económica y del servicio, aplicándolos en la estrategia, en su despliegue en la gestión y en los comportamientos del día a día. Incluyendo avances sociales como la conciliación o el enfoque de género o la generalización del uso del euskara como idioma de trabajo.
Los valores en los que se sustenta este MIPE sector público, los ejes en los que se basa son:
EJE 1 GESTIÓN Y CULTURA DE ENTIDAD
para desarrollar prácticas de gestión y de cultura organizativa basadas en la confianza, transparencia, rendición de cuentas y cooperación, para avanzar en la eficiencia, eficacia y excelencia en el servicio público.
Con un esfuerzo especial hacia la formalización de los procesos de comunicación, interna, hacia las personas trabajadoras dentro del servicio, y externa, hacia los usuarios y usuarias y hacia el conjunto de la comunidad. También hacia el desarrollo de las competencias de las personas trabajadoras, así como su satisfacción, y priorizando también el compromiso de la organización con retos sociales colectivos como la igualdad, la conciliación, el euskara o la transición ecológica.
EJE 2. PROYECTO COMPARTIDO.
Formular un proyecto compartido por las personas responsables políticas, las directivas y profesionales, el resto de las personas trabajadoras, y las usuarias, beneficioso a largo plazo para todas y todos, y en el que se dé prioridad a la sostenibilidad y la aportación del servicio público sobre los intereses de cualquiera de los grupos de interés.
Es consciente de que las personas se sienten partícipes y garantizan su compromiso con el servicio en tanto en cuanto se sientan informadas, escuchadas, formadas y participen en la concreción de los objetivos y la estrategia. Para ello la organización mide y analiza los niveles de adhesión de las personas, y revisa y mejora los mecanismos para incrementar su compromiso con el servicio y con los usuarios y usuarias.
EJE 3. PARTICIPACIÓN EN LA GESTIÓN Y LOS RESULTADOS.
Implantar sistemas de gestión participativos, con procedimientos y herramientas adecuados, y que propicien la innovación, pero también el aprovechamiento de la experiencia y el conocimiento acumulado en la organización.
Dar peso a las opiniones de las personas en las decisiones relevantes de la gestión es necesario para una mayor corresponsabilidad, en especial en el día a día de cada servicio. La organización propicia la autonomía de las personas y toma medidas para empoderar a los equipos de trabajo, respetando sus conclusiones. Impulsa un estilo de dirección cooperativa que mejora la eficacia de la organización. Avanza hacia una organización ágil, eficaz y participativa, que fomenta la equidad y la paridad. Una organización inteligente, que aprende a aprender, reduce los condicionantes jerárquicos y avanza del trabajo vinculado a tareas al basado en asumir responsabilidades. Y cuenta con comités y equipos de trabajo que avanzan hacia un funcionamiento cada vez más consensuado.
EJE 4. IMPACTO SOCIAL.
El compromiso social forma parte de la esencia del sector público, ya que su actividad se dirige a añadir valor a la comunidad. La sociedad espera que el sector público actúe con transparencia, de acuerdo con la ética pública, que rinda cuentas de su actividad, que se abra a la participación ciudadana y que realice su trabajo comprometiéndose con la sostenibilidad futura de la sociedad.
La organización enfoca, planifica y gestiona su impacto social y comunitario, incluido en el medio ambiente, de forma participativa con personas trabajadoras y entidades colaboradoras. Para ello avanza en analizar los impactos de la organización en sus distintos grupos de interés en la práctica y valorar la materialidad de los mismos.
La actividad del sector público es una parte muy importante del conjunto de la actividad de una comunidad. Enfoques como los de un Modelo de gestión MIPE pueden contribuir a organizarla de una forma más participativa, interna y externamente, con procesos de rendición de cuentas más sistemáticos, transparentes y creíbles. Con el objetivo de avanzar hacia su eficacia y eficiencia, pero también para contribuir a la adhesión y el compromiso tanto internos, de sus personas trabajadoras, como externos, del conjunto de la sociedad con su aportación y sus resultados.
A través del empoderamiento y la participación de las personas, proponemos caminos hacia mejorar la eficiencia y reducir la desafección hacia las administraciones públicas.
El autor es coordinador del equipo de trabajo del MIPE Sector Público. Arizmendiarrieta Fundazioa
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