Publicaba esta semana pasada LA NUEVA ESPAÑA tres noticias relacionadas con el arte y la cultura que atrajeron particularmente mi atención. La primera es una entrevista con Bernardo Santaugenia Bastián, presidente de la Asociación Románico Rural Asturiano, que va a inaugurar la exposición "Iglesias de fábrica románica en Gijón", para recordar la importancia de ese patrimonio, que fue volado en su totalidad en 1936. Sobre la memoria cultural y artística sobrevuela, evidentemente, la otra memoria, la histórica, a la que se apela a diario hoy. Jorge Pañeda, edil xixonés de Deportes y Educación, anunciando que, ¡por fin!, se van a reparar y abrir las piscinas y las pistas deportivas de La Laboral. La historia de las últimas décadas de La Laboral es, como la de Perlora, una muestra paradigmática de lo que es la ceguera y sectarismo de una gran parte de la izquierda, que menospreciaron y dejaron sin cuidar ambos recintos, con el prejuicio enfermizo de que eran franquistas. De La Laboral (gobierno Areces) llegaron a negar algún tiempo que les hubiese sido transferido el edificio junto con las enseñanzas. Conviene ejercitar la memoria. Cuatro de los descubridores del monumento de Tito Bustillo, Eloísa, Ruperto, Amparo y Jesús, rememoran el día en que hace 58 años descubrieron la cueva y las pinturas. A mí me trae a la memoria los cuatro años en que presidí la Fundación de Cuevas y Yacimientos Prehistóricos. Alguna cosa hicimos por mejorar El Pozu La Cerezal, y, sobre todo, acondicionamos y abrimos al público La Cuevona, con un concierto de la OSA, dirigida por mi estimado Víctor Pablo Pérez. Permítanme un recuerdo a los dos vocales que me acompañaban, los señores Magín Berenguer Alonso y José Manuel Alonso Paniceres, y, temporalmente, Luzdivina García Arias; así como a los funcionarios Jaime Baladrón Rodríguez y José Ramón Mora Piñán, y al historiador Javier Fortea Pérez, presente con voz y sin voto.
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