España tiene hoy relaciones difíciles con EEUU, Rusia e Israel. Trump, Putin y Netanyahu la aborrecen. ¿Qué ocurriría si Madrid los necesitara para que ningún país reconociera la secesión de un territorio, por ejemplo Ceuta y Melilla?
Cuando la posibilidad de la independencia de Catalunya estuvo en el tablero, el ministro García Margallo visitó varios países que podían verse tentados a reconocerla. Viajó con ese fin a los Países Bálticos, Canadá y el Vaticano. Aparte, hubo gestiones con Andorra, Holanda, Israel y Dinamarca. En Estados Unidos acompañó a Felipe VI a ver a Obama y arrancó de él una declaración: «Queremos una España fuerte y unida», que quedó descafeinada por error de traducción de la intérprete: «Queremos una relación con España fuerte y unida». El ministro se encargó de que los periodistas recogieran la versión original.
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