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Jesús Hellín Europa Press

Sencillamente, así no os necesitamos

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El socialismo español está representado por un partido que se creó en 1879 y cuya historia, tan compleja como longeva, solo puede explicarse por el dogmatismo y la fe cuasi religiosa y acrítica de sus fieles. Este es el partido que en 1934 dio un golpe de Estado para impedir que la derecha gobernara y que perdió una guerra civil, entre otras lindezas, pero no parece haber revisado sus valores en profundidad pese a sus clamorosos fracasos. Esta falta de humildad y este exceso de prepotencia no le impidieron lanzar en 1979 una campaña titulada "100 años de honradez". Todo lo anterior y lo que estamos viviendo hoy con este partido, anticipa que estamos ante una organización política desfasada, porque en democracia no hacen falta partidos redentores ni, mucho menos, revolucionarios, sino organizaciones que respeten la legalidad. La democracia española ya no necesita al socialismo español para legitimarse como una democracia liberal occidental. Nuestro socialismo es un proyecto político agotado y sobrevive tambaleante entre tantos casos de corrupción –unos aún presuntos y otros ya juzgados y sentenciados– que provoca vergüenza ajena. Además, los socialistas en el poder desde 2018 están arruinando poco a poco el Estado de derecho debido a sus arbitrariedades y violaciones de las reglas del juego democrático. La sociedad española no necesita este socialismo que, desde 2004, se empeñó –con el zapaterismo primero y con el sanchismo después– en transformar nuestro Estado de derecho en una caricatura del concebido y plasmado en la Constitución de 1978. Llegados a este punto, me atrevo a diagnosticar que nuestra democracia podría, por pura higiene democrática, prescindir del socialismo español actual. Por tanto, una mayoría de ciudadanos españoles, por respeto al propio Estado de derecho y a la dignidad de nuestra nación, y a la vista del declive socialista evidenciado en su corrupción política, económica e institucional, consideramos, sencillamente, que ya: No necesitamos vuestra filosofía política socialista actual, ni vuestros valores ni vuestra doctrina, impregnada de una insoportable superioridad moral y doctrinal, pero refutada en la teoría y fracasada en la práctica. vuestra filosofía política socialista actual, ni vuestros valores ni vuestra doctrina, impregnada de una insoportable superioridad moral y doctrinal, pero refutada en la teoría y fracasada en la práctica. No necesitamo s esa falsa "honradez centenaria" de vuestros representantes políticos, que hoy tienen más encausados por presuntos delitos de corrupción que diputados en el Parlamento español. s esa falsa "honradez centenaria" de vuestros representantes políticos, que hoy tienen más encausados por presuntos delitos de corrupción que diputados en el Parlamento español. No necesitamos vuestras estructuras orgánicas, vuestras sedes y Casas del Pueblo, vuestros "think tanks", vuestro sindicato ni otras asociaciones de apoyo, desde donde se pretende regenerar un proyecto político personalista y fallido, aunque presumáis de ser el partido más democrático de España. vuestras estructuras orgánicas, vuestras sedes y Casas del Pueblo, vuestros "think tanks", vuestro sindicato ni otras asociaciones de apoyo, desde donde se pretende regenerar un proyecto político personalista y fallido, aunque presumáis de ser el partido más democrático de España. No necesitamos vuestro capital humano, que incluye intelectuales orgánicos, comunicadores, creadores de opinión, artistas y periodistas afines, entre otros, todos ellos empeñados en adoctrinar a quienes no compartimos vuestras ideas. vuestro capital humano, que incluye intelectuales orgánicos, comunicadores, creadores de opinión, artistas y periodistas afines, entre otros, todos ellos empeñados en adoctrinar a quienes no compartimos vuestras ideas. No necesitamos a vuestros líderes, que anteponen sus objetivos de partido o personales al bien común de los ciudadanos y solo buscan perpetuarse en el poder, sin importar el precio que tengan que pagar. Además, ni dimiten ni asumen responsabilidades por sus abundantes errores. a vuestros líderes, que anteponen sus objetivos de partido o personales al bien común de los ciudadanos y solo buscan perpetuarse en el poder, sin importar el precio que tengan que pagar. Además, ni dimiten ni asumen responsabilidades por sus abundantes errores. No necesitamos a vuestros seguidores ni a vuestros votantes que, cuando son seducidos por vuestros líderes, los acompañan en su manifiesta indignidad con una fe ciega y cuasi religiosa, votándoles compulsivamente. a vuestros seguidores ni a vuestros votantes que, cuando son seducidos por vuestros líderes, los acompañan en su manifiesta indignidad con una fe ciega y cuasi religiosa, votándoles compulsivamente. No necesitamos en absoluto vuestro artificial lenguaje inclusivo; ni vuestra cultura "woke"; ni vuestro feminismo radical; ni vuestro guerra civilismo revanchista; ni vuestra hispanofobia, y mucho menos vuestra cristianofobia. en absoluto vuestro artificial lenguaje inclusivo; ni vuestra cultura "woke"; ni vuestro feminismo radical; ni vuestro guerra civilismo revanchista; ni vuestra hispanofobia, y mucho menos vuestra cristianofobia. No necesitamos vuestra obsesión por cuestionar nuestra unidad nacional ni la destrucción de nuestras tradiciones y nuestra historia para satisfacer a los aliados antiespañoles que os sostienen en el poder. vuestra obsesión por cuestionar nuestra unidad nacional ni la destrucción de nuestras tradiciones y nuestra historia para satisfacer a los aliados antiespañoles que os sostienen en el poder. No necesitamos vuestras políticas de emigración, vuestra regulación indiscriminada de emigrantes ni vuestra estrategia, que oculta un plan de sustitución demográfico para España. vuestras políticas de emigración, vuestra regulación indiscriminada de emigrantes ni vuestra estrategia, que oculta un plan de sustitución demográfico para España. No necesitamos vuestras iniciativas empeñadas en crear un Estado del bienestar mostrenco, desequilibrado y deficitario, con espíritu confiscatorio, que desincentiva la iniciativa privada y se pone al servicio de vuestra red clientelar. vuestras iniciativas empeñadas en crear un Estado del bienestar mostrenco, desequilibrado y deficitario, con espíritu confiscatorio, que desincentiva la iniciativa privada y se pone al servicio de vuestra red clientelar. No necesitamos a un Gobierno entregado a potencias extranjeras y que no defiende sus fronteras ni su integridad territorial, nos aleja de nuestros aliados históricos prooccidentales y nos reduce a la irrelevancia internacional. Conclusiones Durante el proceso de la Transición política, en el cambio de la legalidad del franquismo a la democracia, se necesitaba la concurrencia y legalización de los partidos independentistas, socialistas y comunistas para afirmar la legitimidad de la nueva democracia. Pero hoy, más de 50 años después, ese requisito ya no es necesario. No necesitamos que la presencia de tales partidos avale nuestra legitimidad democrática, ya que ahora solo se requiere que cualquier partido político respete las reglas y leyes emanadas de nuestra Constitución. Su pasado ya no legitima su futuro y, si no respetan ni cumplen nuestro ordenamiento constitucional, no nos sirven. Hoy en día, para aceptar la legitimidad de nuestras formaciones políticas, solo se les pide que, además de respetar la legalidad vigente, no pretendan destruir ni nuestro orden democrático ni nuestra nación. Por lo tanto, el socialismo sanchista ya no es necesario para afirmar nuestro carácter democrático. Su presencia o ausencia no altera las reglas del juego político ya definidas en nuestra Carta Magna. En otras palabras, sois perfectamente prescindibles y, hagáis o no vuestra catarsis, España y nuestra democracia os sobrevivirán.
Sencillamente, así no os necesitamos
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