En México hablamos cada vez más de bienestar y felicidad laboral, pero pocas veces nos detenemos a observar si los colaboradores realmente perciben una mejora. El Estudio de Felicidad Organizacional 2026 de Buk, impulsada por IA, reveló que 80 por ciento de los trabajadores en el país afirma ser feliz en su empleo.
Aunque la cifra parece positiva, cayó cuatro puntos frente a 2025 y quedó por debajo del promedio regional de 82 por ciento
El análisis reunió las respuestas de más de 156 mil colaboradores de alrededor de mil 200 organizaciones de Chile, Colombia, México y Perú.
Entre sus hallazgos, la percepción de recibir una remuneración acorde con el cargo obtuvo apenas 23 puntos en el Net Happiness Score, convirtiéndose en la dimensión peor evaluada.
Y ahí está lo interesante. La felicidad laboral no depende únicamente de sumar beneficios, sino también de factores cotidianos como recibir un trato justo, conocer el rumbo de la empresa y entender cómo contribuye cada persona a sus resultados.
CADENA DE VALOR
En menos de dos años, Citrus Patrimonial ha desarrollado más de 450 hectáreas de limón persa en la península de Yucatán y ha invertido más de mil 500 millones de pesos en construir, de principio a fin, la cadena de valor del cítrico más exportado de México, el limón persa. Rodrigo Castilla, vicepresidente de esta Agroindustria mexicana señala que, con la colocación de su tercer rancho, ésta se consolida como un modelo que apuesta por una tesis poco explorada en el país: que el problema del campo mexicano no es la tierra, sino la falta de capital y de integración.
México es el segundo productor y exportador mundial de limones y limas. Sin embargo, buena parte del valor de la fruta se define después del corte —en el empaque, la cadena de frío, la logística y el contrato con el comprador final—, eslabones en los que el productor mexicano rara vez participa.
Gracias a esta visión, hoy Citrus Patrimonial exporta limón a Estados Unidos y a Japón, mientras que el aceite esencial va a Europa.
El avance del proyecto se traduce en cifras concretas: más de 450 hectáreas desarrolladas, 300 empleos directos e indirectos en los municipios de la zona.
El modelo funciona y avanza.
FINANCIARSE CON RESPONSABILIDAD
Las Mipymes son el motor de la economía nacional al aportar cerca del 52 por ciento del PIB del país; sin embargo, su crecimiento se limita por la falta de acceso a crédito. Javier Vargas, director general de Crediflexi, señala que el financiamiento debe ser usado de manera responsable para actividades productivas, teniendo en cuenta que el pago mensual no supere 30 por ciento de los ingresos del negocio. Aunque el sistema financiero y la digitalización avanzan sin que la banca tradicional apoye a este sector de la economía, instituciones como las Sofipos y las cooperativas de ahorro y préstamo acercan alternativas de financiamiento a sectores históricamente relegados del crédito bancario.
POR JAIME NÚÑEZ
COLABORADOR
@JANUPI
EEZ
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