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Bibiana Belsasso

Multihomicida: el socio, el vecino, el novio

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Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Diego Sebastián 'N' entró al elevador del fraccionamiento Grand Viure, en la Zona Esmeralda de Atizapán, a las 17:24 horas del martes 1 de septiembre. No forzó nada. La esposa de su socio autorizó su acceso por teléfono porque era eso: el socio de su marido y amigo de la casa. El día anterior le pidió a su chofer que consiguiera cinchos grandes, guantes negros y cubrebocas. Llevaba, además, un rollo de cinta adhesiva industrial gris y una pistola con silenciador. Está en la carpeta de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México. Ana 'N', de 35 años y con cuatro meses de embarazo, junto con sus dos hijos, llegó a su casa. A las 17:54 le escribió a un amigo que Sebastián 'N' tenía rato esperando a Jonathan. Las muertes ocurrieron entre las 17:30 y las 20:00 horas. Amordazó y maniató a la madre y a la niña de tres años, y les disparó en la cabeza. A la trabajadora del hogar, Aleyda 'N', de 21 años, le disparó por la espalda y en la base del cráneo. A una perrita golden retriever le envolvió el hocico con cinta y también le disparó. Jonathan 'N', tecladista y fundador del grupo musical Camilo Séptimo, de 38 años de edad, llegó a las 19:28 acompañado de un amigo. Le pidió que lo esperara abajo y le dijo que, si no contestaba, pidiera ayuda. El testigo narró que percibió miedo. Fue el último en morir. Lo encontraron amordazado con cinta industrial y atado con cinchos a un sillón de la recámara principal. PSICÓPATAS AL ACECHO TE RECOMENDAMOS: GENTE DETRÁS DEL DINERO Salud baila lambada con la autoridad sanitaria brasileña SEBASTIÁN 'N' y Gerardo 'N', al ser trasladados al Cereso el 4 de septiembre. ı Foto: Cuartoscuro A las 19:43, Diego Sebastián 'N' salió del fraccionamiento ubicado en Atizapán y, según un guardia, en la caseta amenazó al personal de seguridad con el arma en la mano para que no revisaran el vehículo. Después manejó a un restaurante de Mixcoac, en la Ciudad de México, para comer tacos. Ya no había servicio, así que se fue a la colonia Del Valle. El periodista Carlos Jiménez dio a conocer las declaraciones del detenido: dijo que fue por un préstamo de 300 mil pesos; luego, que iba a exigirle dólares y 30 millones de pesos en bitcoins, y que las cosas se salieron de control. Jiménez reveló también que confesó haber matado a la perra 'porque andaba muy nerviosa' y, sobre el arma, dijo que la desarmó y la aventó a una barranca. La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJ) asegura que buscaban una caja fría con millones de dólares en bitcoins y que al cómplice le tocarían dos millones de pesos. El agresor y el chofer están imputados por homicidio calificado, interrupción del embarazo y maltrato animal. Sobrevivió un niño de seis años. La nana le habría dicho que no saliera del cuarto. Diego Sebastián 'N', el presunto multiasesino de 51 años, argentino naturalizado mexicano, era socio de Jonathan en Nomad Property México, empresa de renta vacacional en Valle de Bravo, Acapulco y Tepoztlán. Administraban 32 propiedades, y hasta jugaban pádel juntos. Sebastián 'N' ya tenía varias acusaciones en su contra por fraude. Era acusado de haberse robado medio millón de pesos por un hospedaje en Valle de Bravo y aseguró que había más de once afectados. Su esposa y socia, Paola 'N', salió del país rumbo a España. No hay orden de aprehensión en su contra y, si bien no se puede ni se debe culpar a la esposa por el crimen de su marido, sí es un testigo importante. Este caso me recuerda al del multiasesino de Tlalpan, Orlando 'N'. En noviembre de 2002, en el número 186 de la calle Cuitláhuac, colonia Toriello Guerra, fueron asesinadas siete personas: Ricardo José 'N', Diana Patricia 'N', su esposa; sus tres hijos y las empleadas domésticas Margarita 'N' y Virginia 'N'. Cinco murieron degolladas; dos, por disparos. El autor fue Orlando 'N', vecino de la misma calle y amigo del hijo mayor desde hacía diez años. Entró a robar y lo reconocieron. Sobrevivió un niño invitado de la familia. Tras dispararle, pensaron que estaba muerto, pues fingió estarlo. Orlando 'N' fue sentenciado a 384 años y cuatro meses de prisión, con las agravantes de ventaja y saña. Otro caso terrorífico es el de Diego 'N'. La madrugada del 2 de marzo de 2006, en Monterrey, entró con pasamontañas y guantes de látex a la casa de su exnovia Érika 'N'. Mató a los hermanos de ella, de siete y tres años. A Érika 'N' la hirió en el cuello, el pecho y la espalda. Luego metió a la trabajadora del hogar, Catalina 'N', en la cajuela de un coche y huyó. Lo sentenciaron a 138 años; la pena se redujo a 71 años y fue ratificada en 2021. Podría salir de Cadereyta en 2046. En prisión se casó dos veces, la primera con la líder de un club de fans que se formó tras el juicio con quien tiene dos hijos. En 2024 se tituló como abogado. A 20 años del crimen conocido como caso Cumbres, el abogado de la familia dijo que Diego 'N' no ha mostrado arrepentimiento. En 2020 escribí en este espacio sobre Santoy y conversé con la doctora Feggy Ostrosky Solís, directora del Laboratorio de Neuropsicología y Psicofisiología de la Facultad de Psicología de la UNAM, quien le aplicó pruebas. Me explicó algo que hoy vuelve a estar sobre la mesa que cualquiera puede tener cerca a un psicópata. Y es que la ciencia distingue entre psicópatas exitosos y no exitosos. Los no exitosos están en la cárcel. Muchos otros podrían ser un jefe, una pareja o socios: inteligentes, verbales, seductores y sin remordimiento. Calculó que representan entre uno y tres por ciento de la población. Es decir, es difícil detectar a un psicópata que está entre nosotros. En estos tres casos, los tres eran conocidos de sus víctimas: el socio, el vecino, el novio. Los tres entraron sin forzar una puerta. Los tres compraron antes lo que iban a usar. Ninguno improvisó. Y en los tres casos quedó vivo alguien que vio todo. Mañana retomaré esta entrevista con la doctora Feggy Ostrosky Solís, que publicamos hace unos años, sobre la mente de estos sujetos. Es escalofriante.
Multihomicida: el socio, el vecino, el novio
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