A mil días de iniciado su gobierno, Javier Milei pronunció quizá el discurso de mayor contenido geopolítico de su presidencia. Y lo hizo sobre Malvinas. No es un dato menor y por ello constituye el mejor parámetro para evaluar la gestión de gobierno en materia de Defensa.
Por primera vez colocó en una misma ecuación soberanía, recursos naturales, poder militar, Atlántico Sur, Antártida y voluntad política. Anunció sanciones contra quienes participen de la explotación ilegal de hidrocarburos, mayores recursos para Defensa, la Base Naval Integrada de Ushuaia y la conformación de un Consejo de Seguridad Nacional. Es, indudablemente, un paso adelante.
Pero existe una pregunta inevitable: ¿por qué recién ahora? El Cosena –o el instrumento institucional que finalmente adopte el Gobierno– podría haberse creado y convocado desde el primer día. La Base Naval Integrada no nació ayer y lleva años esperando los recursos necesarios para materializarse; todavía en julio el propio Gobierno reconocía que no tenía asegurado su financiamiento. Petrel, pieza decisiva para proyectar a la Argentina hacia la Antártida profunda, tampoco recibió la prioridad presupuestaria compatible con su importancia estratégica.
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