En materia de suministro de agua Villa Castells y Gonnet-Bell están n un situación, se podría decir, peor que en la época de la Colonia. Porque en esos años el agua la distribuían en forma domiciliaria los aguateros, en sus pretéritos carros. En cambio, en estos dos barrios platenses son los vecinos los que, ante la falta de agua segura en las redes para consumir, hace tiempo que tienen que acudir a retirar los bidones que, en forma cotidiana, les suministra un depósito de ABSA. 'Eso sí, hay que ir por la mañana y bien temprano, porque los bidones se terminan…', dicen los vecinos.
En 2013 se detectaron altos niveles de cloruro de sodio en la red que abastece a esas zonas. La empresa Absa prometió construir un acueducto, cuya ejecución e inició en 2017, pero la obra falló y los pobladores comenzaron a depender de los bidones de agua potable que la empresa empezó a entregarles.
Villa Castells se encuentra entre las vías del Roca y el Río de la Plata. Del otro lado, entre los dos caminos está el cascó céntrico de Gonnet que, en especial y hacia la zona de la avenida Lacroze que corre entre los caminos Centenario y Belgrano pasa a ser conocido como Gonnet-Bell, que también se ve alcanzado por la carencia e agua potable. Sumando ambos barrios son más de 30 mil los pobladores sometidos a un martirio cotidiano, que no tiene fin desde hace más de una década.
A partir de 2017 se promovió la construcción del denominado Acueducto Norte, que traería agua desde la planta de Punta Lara y que abastecería a esas dos zonas. El acueducto fue inaugurado en 2019, pero, debido a diversas fallas estructurales, no se resolvió el problema del agua con alto contenido de sodio.
De modo que se consolidó el sistema de bidones que hay que ir a buscar a un solo lugar. Muchos vecinos lo hacen en autos particulares, otros en bicicleta y los de mayor edad también acuden a pie. El agua de la red sigue siendo no apta para el consumo humano. Y además en este año la falla se agudizó, ya que muchas veces el suministro resultó muchas veces escaso y falto de presión.
No pocos vecinos, entonces, acuden al expediente de colocar 'bombas presurizadoras', que chupan agua de las cañerías y que permiten que llegue a los tanques. Ello, con perjuicio de los frentistas cercanos, que ven más disminuido el caudal debido a estos 'contrabandos de presión', como les llaman.
Cabría consignar, tal como se lo señalado en anteriores ocasiones, que este problema no ocurre en una región desértica. En cambio, sucede a unos cinco o seis kilómetros del río considerado una de las reservas de agua dulce más grandes del planeta.
El que vaya en cualquier oportunidad a Villa Castells o a Gonnet-Bell podrá ver a sus pobladores –algunos de ellos de mayo edad y a pie- cuando llevan agua segura a sus casas transportando los pesados bidones. Ni siquiera existe un sistema de camiones aguateros en los que, casa por casa, Abse les lleve el agua que necesitan para consumir y que la empresa no suministra por las redes.
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