LAS CONSTANTES CRÍTICAS que lanza el exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca desde Estados Unidos sobre la seguridad en Tamaulipas chocan de frente con la memoria colectiva y los registros oficiales. Resulta contradictorio que quien hoy pretende dar lecciones de paz sea el mismo personaje que mantiene una orden de aprehensión vigente por delincuencia organizada y que dejó al estado sumido en una de sus etapas más sangrientas.
La paradoja es aún mayor cuando se recuerda que el propio exmandatario -que además es ciudadano estadounidense por nacimiento- ha admitido abiertamente haber colaborado con agencias de ese país a lo largo de sus dos décadas en la función pública como alcalde, senador y gobernador, operando bajo una doble lealtad mientras la entidad que gobernaba se caía a pedazos.
DURANTE EL SEXENIO del panista, Tamaulipas vivió momentos de profunda zozobra que paralizaron la economía y la tranquilidad de las familias, alcanzando en 2018 el punto más crítico con 851 carpetas de investigación por homicidio doloso. Aquellos eran los años en que las carreteras del estado eran intransitables, los secuestros estaban a la orden del día y el miedo gobernaba las colonias.
Mientras su discurso presumía una supuesta pacificación, en las calles se promediaban más de dos ejecuciones diarias, dejando una herida abierta en municipios fronterizos como Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo que sufrieron de lleno el abandono y la simulación institucional.
HOY, LA DISTANCIA de 665 homicidios menos entre aquel caótico 2018 y las cifras actuales desnuda la narrativa de quien pretendió gobernar a base de propaganda. Aunque los retos en materia de seguridad están lejos de desaparecer y exigen un trabajo permanente, el intento de Cabeza de Vaca por descalificar la realidad estatal desde el refugio que le da su otra nacionalidad solo evidencia su desesperación política.
La ciudadanía fronteriza conoce bien la diferencia entre la retórica de un prófugo de la justicia y el costo real de haber padecido el periodo más oscuro de inseguridad en la historia reciente de Tamaulipas.
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