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Eduardo C Lazcano Ponce

Conversaciones de salud pública: En salud pública, ¿qué separa a los hacedores de los soñadores? Hacia una acción de bienestar colectiva y compartida

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"Para conseguir algo que nunca han tenido, tienen que hacer algo que nunca han hecho." El pasado 3 de septiembre se celebró la ceremonia de graduación de la generación 104 de la Escuela de Salud Pública de México. Les comparto mis reflexiones para con los estudiantes: Existe un poderoso mensaje que puede ser el pilar para el inicio de un proyecto de vida profesional, que los invita a tomar el control de su propio destino. Lo cito textualmente: 'Si tú no trabajas por tus sueños, alguien te contratará para que trabajes por los suyos". Steve Jobs afirmó célebremente que lo único que separa a los soñadores de los hacedores es la disposición a actuar y a pedir ayuda. Hacer realidad un sueño propio requiere confianza en tus propias habilidades, audacia, así como una pasión inquebrantable para alcanzar la misión que te propongas, además de la perseverancia necesaria para superar el miedo, el rechazo y los contratiempos. En otras palabras, dedicar toda tu energía para hacer realidad tus propios sueños te debe asegurar alcanzar una verdadera plenitud individual, porque el verdadero crecimiento personal no significa una simple acumulación de grados académicos, se define por la forma en que cada una y uno de ustedes se percibe a sí mismo y a su forma de relacionarse con su entorno social. Sin embargo, no se trata de una situación de todo o nada; no es obligatorio ser exclusivamente un soñador o un hacedor. De hecho, todos deberíamos aspirar a ser ambas cosas. Sigamos soñando, pero seamos también conscientes de lo que hace falta para pasar de los simples pensamientos a la acción sobre el terreno, logrando así una mejora real para la mayoría. La trascendencia profesional no llega como un simple regalo de la vida, está asociada con la capacidad de gestionar su inteligencia emocional, que es una virtud innata autorregulada, y con la empatía para comprender, validar y compartir las emociones, así como con la capacidad de contribuir significativamente a la vida de los demás; poner en práctica estas cualidades dependerá de su constancia, de una intención auténtica por el bien común y de alinear las competencias obtenidas en la escuela con las necesidades reales a nivel poblacional. Los invito a desprenderse de creencias tradicionales o convicciones culturales que han quedado desfasadas, que hoy son irrelevantes o fácticamente incorrectas debido a los avances científicos. En el ámbito de la salud pública, el crecimiento personal depende de un liderazgo guiado por un propósito. Al fundamentar las decisiones en la ciencia y priorizar el bienestar de la comunidad sobre el beneficio personal, los profesionales de la salud pública pueden transformar la incertidumbre en un catalizador para la equidad en salud. Transformar la educación en salud pública en un aprendizaje a lo largo de la vida requiere pasar de modelos educativos rígidos centrados en la obtención de títulos, a modelos basados en ecosistemas tecnológicos de aprendizaje, mediante experiencias inmersivas y metodologías digitales innovadoras. Estas herramientas incluyen el uso de inteligencia artificial, simulaciones clínicas avanzadas y realidad virtual; hacia ese camino debe transitar en el futuro inmediato nuestra Escuela. Lograr una verdadera equidad en la salud pública requiere una acción deliberada y sistémica para eliminar las disparidades sociales y las exposiciones ambientales evitables, así como desmantelar las barreras estructurales con una perspectiva multisectorial. En lugar de tratar a todas las personas de manera idéntica, este enfoque se centra en asignar recursos, atención y oportunidades a los más vulnerables; es decir, en función de las necesidades específicas, de modo que todas las personas puedan alcanzar el máximo nivel de salud posible. Todas y todos ustedes deben promover la equidad en salud como un imperativo moral, buscar integrarse en posiciones clave para contribuir al acceso universal de la salud, desde las cuales incorporen modelos de atención primaria, incidan en los determinantes sociales de la salud y aboguen por un cambio sistémico. Finalmente, definan su propio éxito a su manera. En muchos ámbitos se percibe que el éxito es dinero. Y está bien, nada en contra. Pero ¿y si para ustedes es formar parte de una familia unida?, ¿tener la enorme satisfacción de ayudar significativamente a otros?, ¿contribuir a la salud planetaria? Pregúntenselo siempre. Y elijan una forma de éxito que no ponga en riesgo la escencia de cada una y uno de ustedes. ¡Muchas felicidades! * Especialista en salud pública. Dr. David Kershenobich, secretario de Salud, padrino de la Generación 104 de la ESPM. Foto: cortesía del autor
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