Las arrugas en el rostro se empiezan a multiplicar, 'Ya estas viejo abuelo' ..¡No hijo, son las huellas de la vida!.
Se transporta mi mente a la niñez, a aquellos años sesentas, la nostalgia aflora y el recuerdo llega: La vida en el Castillo Viejo, campo pesquero que nació hace cerca de cien años a las orillas de la desembocadura del Rio Culiacán, ese que inspiro la canción del 'Negrumo'.
Al otro lado del campo, la bahía, la misma que va desde Altata hasta Las Arenitas y desemboca al mar de Cortez en la barra de la Tonina.
Don Florentino 'Chapito' Sánchez, uno de los más antiguos que existen, nació en octubre de 1935, y recuerda que su abuelo materno don Fortunato Gonzáles, ya tenía un campamento o paraje instalado ahí. No había nadie más.
Después, dicen que llegó un señor de apellido Castillo para comprar pescado, y aquello se empezó a poblar, de ahí es que surgió su nombre.
Caminar por sus estrechas calles y desordenados callejones, llenos de salitre polvoso en época de secas y de mucho lodo hediondo en temporada de lluvias, era para nosotros, algo maravilloso,
El olor a camarón, pescado y marismas invadía las tardes y se mezclaba con el olor a pan recién horneado de con 'Carmelo' y 'Angelita', de las tiendas de mi tío Genaro, Felipe Melgar, don Polo y otras más, salía un aroma rico que sacaba hambre.
El traca traca de los motores de tractolina de los molinos de nixtamal de Neto Medina y la Belen también son parte del recuerdo, al igual que el Cine Miramar, donde Cantinflas y el Piporro, eran las estrellas del momento.
La función iniciaba a las siete y media y terminaba cerca de las once de la noche, las calles estaban escuetas e iluminadas apenas por uno que otro foco amarillento, daba miedo salir y caminar hacia sus casas, pues salían 'Las Cachimbitas'.
Fidel y 'El Tecate', hijos de Jesús y Fidel Camacho vivían hasta el fondo del campo donde estaban los galerones de descabece, y debían pasar por en medio de la escuela, de donde cada noche les salían de la nada dos mujeres que cargaban unas cachimbas de petróleo y con ellas los asustaban, decían que eran brujas.
En realidad, 'Las cachimbitas', como les decían, hacían eso para espantar a los plebes y 'Trabajar' a gusto con sus marchantes que ya las esperaban, para ejercer el oficio más antiguo del mundo…¡Que golpe tan duro!.
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